Hoy no. Hoy no es un buen día. O a lo mejor si. Solo tengo que esperar que acabe este “hoy”, dejar que se tumbe a mi lado en la cama y mirándolo a los ojos agradecerle su irrupción.
Hoy es un día donde camino en la playa buscando dos huellas diferentes marcando dos caminos paralelos. Hoy es un día donde voy con los cascos puestos y mis amigos Novo Amor y Joshua me recuerdan como un conjunto de letras y música pueda transformar una simple ausencia en una presencia tan tangible. Hoy es un día donde mis brazos empujan para abrirse y darle la bienvenida a un abrazo que no habrá. Hoy es un día donde caminando en las rocas, te veo pasando de piedra en piedra como un cabrito. Hoy es un día donde el cielo, el mar, la playa, el conducir con la ventanilla bajada, saben a “mitad”. Hoy es un día en el que la forma en que yo te necesito me gustaría fuera la misma tuya. Hoy es un día en el que caminar, bañarse, conducir, mirar, beber y comer, son incompletos.
Hoy es un día en el que te veo caminando en mi jardín.
Hoy es un día donde lo que llevo tatuado en mi piel arde casi hasta quemar.
Hoy es un día donde sigues enseñándome algo. Que no todas las personas vienen para quedarse. Hay algunas que entran, violan sueños y arruinan planes, y se van.
Hoy es un día donde no. No te superé.
Hoy es un día donde tus miedos se hacen míos otra vez impidiendo a mis labios moverse hacia arriba para sacar una sonrisa.
Hoy es un día donde vuelvo pájaro por un momento para poder volar en tu cielo. Mañana ya volveré a ser yo el cielo sin nubes.
Pero tranquila, que hoy no pero mañana si. Hoy te lo permito yo. Te permito entrar y quedarte conmigo todo el día sin que tu lo sepas o lo quieras. Te siento a mi lado con dos huevos y te miro a la cara fijamente para acompañarte a la puerta al final del día.
Así que tómalo como un regalo a pesar de todo.

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